Decálogo de madres felices: nunca olvides que eres la mejor madre del mundo

  • la mejor madre del mundo

Por Ser madre, ¡toda una aventura!

Hace un par de meses dio a luz, por primera vez, una buena amiga mía. Cuando hablé con ella para felicitarla por su maternidad me sorprendió escucharla confusa, saturada e incluso algo perdida con el nuevo papel que debía desempeñar a partir de ese momento. Me confesó que se sentía agobiada pues a cada instante escuchaba consejos de familiares y amigos sobre cómo criar a su bebé que, en la mayoría de las ocasiones además, eran contradictorios. “¿Qué hago?, ¿a quién hago caso?” – me preguntaba angustiada.

La mejor madre del mundo

Mi respuesta fue clara: Haz lo que sientas: escucha a tu bebé, escúchate a ti y haz lo que te salga del corazón. No olvides que tú eres la mejor madre del mundo para tu hijo.”

Y es que a veces nos olvidamos que cada una de nosotras somos las mejores madres para nuestros niños. Cuando nuestro bebé llega al mundo espera que seamos nosotras quienes le entendamos y escuchemos y los consejos de nuestras madres, hermanas, amigas, suegras… aunque estén dados con todo el cariño del mundo -y a veces incluso nos ayuden en determinados momentos-, no deberían jamás entorpecer lo que nuestro propio instinto nos dice sobre cómo actuar con nuestros hijos; por mucho que nos parezca que en ocasiones hacemos las cosas a contracorriente.

Cada niño es diferente

Tampoco debemos olvidar que cada niño es diferente y único. Cada bebé tiene su propia personalidad, sus gustos y su forma de ver el mundo y, como madres, debemos respetarlo y adaptar nuestro modelo de crianza a ellos. Esto implica que lo que funciona con un niño no sirve para otro (¡incluso cuando hablamos de hermanos!) por lo que, lo más acertado que podemos hacer es escucharles, observar sus necesidades y actuar conforme a ello.

Sin embargo, sé que no siempre es fácil. Con mi hijo mayor me dejé llevar en muchas ocasiones por los consejos de mi entorno y no fue hasta que me paré un momento a observar si aquello que hacía era lo que realmente deseaba, cuando me di cuenta de la influencia que estaban teniendo en mí las opiniones ajenas. En aquel momento cambié el rumbo y comencé a escuchar a mi instinto y hoy, casi seis años después, me siento inmensamente orgullosa con mi maternidad. Porque es mía, porque me hace feliz, porque es la que me dicta el corazón y la que me marcan diariamente los mejores maestros que tengo: mis hijos.

Decálogo de madres felices

1. Infórmate

2. No tengas prejuicios

2017-06-12T17:58:18+00:00 14 mayo, 2015|Categorías: Padres y crianza|Etiquetas: |0 Comentarios

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