El miedo al parto que muchas mujeres experimentan suele venir provocado por el temor a no soportar el dolor del momento de dar a luz al bebé. En la actualidad las madres tenemos disponibles métodos que alivian o eliminan el dolor de las contracciones facilitando que el parto se lleve a cabo de una manera más relajada. La opción terapeútica más utilizada a día de hoy ya es la anestesia epidural.

Qué es y cómo se administra la epidural

No en vano es el único método que puede llegar a eliminar por completo el dolor. La punción para administrar la anestesia se realiza entre dos vértebras lumbares. Se intenta que la dosis sea la justa para que evite los dolores más fuertes pero permitiendo que la madre note las contracciones y así facilitar el trabajo de parto. Aunque no siempre se logra. Se recomienda su administración cuando el trabajo de parto se ha iniciado y se ha alcanzado al menos cuatro centímetros de dilatación, aunque dependerá de cada mujer. El ginecólogo y el anestesista decidirán cuando es el mejor momento. No se recomienda cuando la dilatación ya ha alcanzado los ocho centímetros.

Qué puedo esperar tras la administración de la epidural

Como comentábamos, el empleo de la anestesia epidural ha facilitado enormemente el trabajo de parto. Podemos decir que presenta ventajas, inconvenientes y efectos secundarios. Son los siguientes:

  1. Ventajas:
    1. Poder dar a luz sin el agotamiento físico y psicológico propio de un parto sin anestesia general.
    2. Mejora la circulación placentaria disminuyendo riesgos en bebés de bajo peso.
    3. La seguridad que proporciona a la mujer que previamente tenía miedo al parto.
    4. La mujer puede vivir su parto sin dolor y con una mayor relajación.
  2. Pero también encontramos inconvenientes:
    1. Posible bajada de tensión en la madre que puede afectar al bebé.
    2. Puede alargar el periodo de dilatación.
    3. Menor capacidad para los pujos, lo que aumenta las probabilidades de parto instrumental y de cesárea.
    4. Posible sufrimiento fetal si hay una disminución de las contracciones, pues eso haría que el trabajo de parto fuera irregular.
  3. Por último, los efectos secundarios más habituales son:
    • Dolor en la zona de la punción.
    • Dolores de espalda y de piernas. Incluso adormecimiento de las piernas.
    • Dolores de cabeza.
    • Posible retraso en la subida de la leche.

Alternativas a la epidural

En la actualidad existen otras opciones no farmacológicas que ayudan a la madre a aliviar el dolor. Algunas de ellas son:

  • Técnicas de relajación, que son entrenadas durante el embarazo para que la madre las ponga en práctica en el momento del parto y así mitigar el dolor.
  • Bañera de agua caliente. En algunos centros hospitalarios esta opción se está poniendo en práctica por sus buenos resultados.
  • Masajes que ayudarán a relajar a la mujer.
  • Libertad de movimientos. La OMS indica que poder moverse libremente conlleva un mejor desarrollo del parto, una menor sensación de dolor y una fase inicial del parto más corta.
  • Óxido nitroso, un gas inhalado que tiene como resultado una analgesia suave que dura unos pocos minutos.

En tu caso, ¿cuál es la opción elegida? ¿Cuál fue tu experiencia de parto?

Para más información:

El alivio del dolor en el parto.

Eficacia de las opciones de tratamiento del dolor durante el parto.

Métodos no farmacológicos para aliviar el dolor en el parto.