Cocina de aprovechamiento: 5 ideas para no tirar nada

Durante décadas la cocina de aprovechamiento fue habitual en los hogares españoles. Quizá como herencia de los años de la guerra civil, con su posterior periodo de posguerra, dejó grabado a fuego en la cabeza de nuestras abuelas, y de nuestras madres que lo aprendieron de ellas, eso de que “la comida no se tira”. Abuelas y madres porque, en aquella época, era la mujer quien se ocupaba mayoritariamente de las tareas del hogar.  En la actualidad, debido al abaratamiento de las materias primas, de la facilidad para encontrarlas, y al amplio surtido de productos precocinados, además de las prisas del día a día, hemos dejado de cuidar ese “que no se tire nada”. Parece que el pensamiento predominante es “ya compraré más”.

Desde hace algún tiempo, diferentes blogs y webs de cocina, así como revistas y programas especializados, han rescatado el concepto que va unido, también, a una conciencia eco cada vez más presente. No solo pensamos en no desperdiciar comida, sino también en cuidar el planeta a través de un consumo responsable los recursos.

Qué es la cocina de aprovechamiento

Como su nombre indica, la cocina de aprovechamiento intenta que ningún resto de comida vaya a la basura. Ni cruda ni cocinada. Es algo que puede parecer difícil, pero solo porque no estamos acostumbrados. Si conoces las claves te resultará muy sencillo y tu bolsillo -y tu intendencia- lo agradecerán.

Es importante tener en cuenta la anticipación y la planificación. Para ello es fundamental ser consciente de cuántas cosas se podrían preparar con esos restos que habitualmente tiramos a la basura. Cuando planifiques los menús semanales de comidas y cenas ya puedes ir pensando en lo que podrías cocinar si os sobra algo. Como idea, puedes dejarlo anotado al margen, junto a la comida, sobre todo al principio. Cuando ya hayas interiorizado el proceso seguro que no te hace falta.

5 ideas para no tirar comida

Croquetas

Seguro que las croquetas son lo primero que acude a tu mente cuando piensas en “cocina de aprovechamiento”. Puedes incluir casi cualquier sobra en una croqueta, eso es lo que las hace tan atractivas y versátiles. Y, además, a los peques les encantan. Debe ser cosa de la bechamel. 🙂

Si te sobra carne del cocido, o pollo asado, o merluza al horno o tienes un resto de atún de esa lata tan grande que abriste ya sabes: haz croquetas. Y lo mejor de todo es que las puedes congelar y tirar de ellas cuando algo te falle.

Las verduras

¿Cuántas veces has usado medio pimiento o cebolla y has guardado la otra mitad para tirarla al cabo de los días? Tenemos una idea que salvará a las mitades sin pareja. Pícalas pequeñitas y ¡al congelador! Así te aseguras tener siempre a mano verdura para hacer sofritos o caldos o para acompañar un poco de arroz.

Si empiezan a perder tersura úsalas en cremas o sopas. Riquísimas e ideales para los fríos días de invierno.

Tomate frito

Si eres de los que prefieren el tomate casero a cualquier brick, pero siempre te acaba sobrando, prueba a congelarlo. Divide el sobrante en porciones del tamaño que normalmente consumáis en casa y al congelador. Así lo tendrás a mano para cualquier ocasión: acompañando pastas o arroces, por ejemplo, pero también para hacer un riquísimo pisto casero.

Restos de pollo

Si te han quedado restos de pollo tienes un montón de opciones en las que emplearlos. Además de en las archiconocidas croquetas, puedes incluirlo en recetas de ensalada, como la famosa César, o usarlo para hacer caldo. ¿Imaginas lo reconstituyente que puede resultar un caldo hecho con restos de pollo asado?

Restos de platos de cuchara

Si te quedaron lentejas o garbanzos y caldo del cocido y tus hijos ponen mala cara ante la perspectiva de volver a comerlos, dale una vuelta al concepto. Tritúralos -nuestro robot de cocina puede ser un gran aliado en estas lides- y preséntalos en forma de crema. Será lo mismo… pero no igual. 😉

Algunos consejos

Antes de empezar a reutilizar las sobras hay algunas cosillas que tendrás que tener en cuenta.

  • Si vas a congelar lo que te ha sobrado hazlo inmediatamente, cuanto más tiempo pase la comida en la nevera más propiedades perderá.
  • Asegúrate de que está bien envuelto en film o en una bolsa zip, bien cerrada y sin aire.
  • No te olvides de etiquetar lo que has congelado, así como la fecha en la que lo has hecho.
  • Lo más antiguo es lo que ha de consumirse antes, así que haz de tu congelador un elemento vivo. Rota lo que hay dentro de él para que nada se quede olvidado en el fondo.

¿Te hemos convencido de empezar con la cocina de aprovechamiento? ¿Ya la ponías en práctica? Cuéntanos tu experiencia.

2017-11-29T16:53:03+00:00 22 noviembre, 2017|Categorías: Cocina|Etiquetas: |Sin comentarios

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