El parto es un momento único en la vida de una mujer, un acontecimiento que nos marca por su intensidad, su magnitud y también porque en ocasiones puede ser un momento muy traumático. Sí, es necesario seguir pidiendo a gritos un parto respetado, donde se cuide de la mujer y no se la ningunee o se la anule. Afortunadamente son muchos los profesionales que apuestan por mejorar la atención al parto y elaborar estrategias de atención respetadas. ¡Es un primer paso! Aunque aún queda mucho trabajo por hacer.

Sea como sea el parto es un punto de inflexión; algo tan maravilloso que ¡merece la pena ser contado y compartido! Y, ¿con quién puedes hacerlo? Obviamente con otras mujeres que, como tú, sean madres. Ellas serán quienes mejor puedan comprenderte, identificarse contigo y darte lo que necesites: consejo, apoyo, comprensión, cariño. Esos grupos de mujeres son el bálsamo que necesitarás para dar el siguiente paso y adentrarte en el mundo de la maternidad.

Si tu parto ha sido bueno, respetado y elegido por ti podrás compartir tu historia. No por ello no necesitas contarlo, hacerlo te llenará de satisfacción, te reforzará y te hará sentir poderosa. Algo que vendrá bien en esos momentos más flojos que la maternidad inevitablemente nos depara.

Si por el contrario has tenido una mala experiencia, un parto difícil, duro o poco respetado debes abrirte y confesarte con esas mujeres que te brindarán lo que más necesitas en este momento: apoyo incondicional y comprensión.

Hablar de tu parto es sanador, no te escondas, no lo ocultes, no sientas culpa o tristeza. Ábrete, comparte tu experiencia y los sentimientos que te ha provocado. Hablar de ello te hará ver que no estás sola y que no eres la única que ha tenido esa experiencia, sea buena o mala.

Así que, querida mamá, ¡cuéntanos tu parto! Queremos saber cómo ha sido ese momento para poder arroparte y abrazarte. ¡Esperamos tu historia!