¡El buen tiempo ha llegado! Cada vez el sol es más fuerte y su radiación aumenta, por lo que ha llegado el momento de pensar en una buena crema solar para nuestro bebé. No es necesario que llegue julio o agosto y que estemos en la piscina, en la playa o en el campo para comenzar a protegernos de los rayos solares. La radiación solar comienza a ser más fuerte a partir de ahora, y si sacamos a nuestro pequeño a dar un paseo o bien a jugar al parque, es necesario que tomemos las medidas oportunas para proteger su delicada piel.

No te dejes engañar por las nubes, aunque el día se presente nublado y cubierto siempre hay que tener precaución. La radiación UV se atenúa pero la radiación difusa es suficientemente intensa, no nos olvidemos de ella. Un poquito de crema en la carita y en las manos, una gorra y vuestro bebé estará listo para irse de paseo o a jugar con sus pequeños amigos.

Elegir una crema solar

  • En primer lugar la edad de vuestro hijo/a. Los pediatras indican que no es conveniente aplicar protección solar a menores de 6 meses. Debido a su delicada piel hay riesgo de irritaciones o incluso intoxicación. En estos casos debemos extremar la precaución, no exponerles al sol, cubrir su piel y evitar las horas centrales del día. Tengamos en cuenta que más de 10 minutos de exposición directa bajo los fuertes rayos solares en horas centrales es suficiente para causar daño a un recién nacido.
  • Debemos elegir un factor de protección solar (FPS) igual o superior a 30. Las cremas que se indican para niños tienen los mismos productos y sustancias químicas que las usadas en adultos, y aportan el mismo grado de protección. La única variación es que están formulados con una base más suave y no están perfumados.
  • Debemos elegir siempre protectores solares de amplio espectro, pues bloquearán tanto los rayos UVA como los UVB.
  • La protección se debe renovar cada 2 horas. Si hablamos de niños más mayores, que juegan, sudan y no paran quietos, se debería renovar con más frecuencia.

Otros consejos a tener en cuenta

  • La ropa de los niños no debe ser de color muy oscuro, evitar también las prendas ajustadas.
  • Llevar siempre una gorra o sombrero para cubrir la cabeza.
  • Si les ponemos gafas de sol han de ser con filtro para rayos UV. Les protegerá no solo sus ojitos sino también la delicada piel que les rodea.
  • Cuanto más próximo esté el verano más debemos evitar las horas centrales del día y extremar las precauciones.
  • Procurar siempre pasear con bebés en zonas de sombra. Si hablamos de juegos en el parque igualmente buscaremos las áreas con menos sol. Aunque resulta obvio es conveniente recordarlo, sobre todo en esta primera etapa de la primavera donde el calor del sol tanto se agradece.

Esperamos que estos consejos os sean útiles para proteger la piel de vuestros hijos. ¿Y vosotros?, ¿qué tipo de cremas utilizáis para esta época del año?