Prevenir la deshidratación de los niños en verano

Con las altas temperaturas los niños sudan más y tienen un mayor riesgo de deshidratación. ¡Hay que beber mucha agua! Pero cuando son pequeños es más difícil darnos cuenta de que tienen sed. Además, es mucho mejor anticiparnos a esa necesidad de líquido, no hace falta tener sed para beber. Lo mejor, ofrecerles líquidos frecuentemente y convertirnos en madres y padres algo pesados.

Prevenir mejor que curar

Debéis tener especial cuidado si vivís en zonas de playa, o vais de vacaciones, donde suele haber un calor más húmedo, ya que hará que pierdan muchos líquidos de manera rápida. Lo mismo sucede con días nublados o con viento, donde la sensación de calor se aminorará. Su biberón o botella de agua siempre debe estar disponible. No esperéis a que ellos acudan si son más mayorcitos, si hace falta, ¡perseguidles! 😉

Debemos evitar no sólo exponerles al sol durante las horas centrales del día, sino también que juegen, corran o hagan actividades físicas en esos momentos de mayor calor. Mejor sustituirlo por juegos más tranquilos.

Por supuesto, además del agua ya sabes que un consumo de fruta fresca les vendrá fenomenal como aporte extra de líquidos. Olvida eso de “no le gusta la fruta”, que lo vea en la cocina o en la mesa, o que os vea comerla, ¡hay que dar ejemplo! La fruta de temporada es muy atractiva, de colores vistosos, seguro que un poquito de curiosidad tiene tu peque y acabará comiéndola. Será el mejor snack entre horas que puedas ofrecerle.

Hidratarles pero de modo saludable

Y, ni que decir tiene, que debemos evitar en la medida de lo posible refrescos, bebidas azucaradas o zumos envasados. La mejor opción es agua pura y cristalina, zumos naturales y frutas frescas. Acostúmbrales desde bien pequeñitos, ¡es una gran apuesta por la salud!

2018-06-18T15:13:18+00:0029 junio, 2016|Categorías: Infancia|Etiquetas: , |Sin comentarios

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