¡Enhorabuena! Después de 9 meses de espera ya tienes a tu bebé en brazos. Los primeros momentos después de dar a luz pueden ser algo confusos, quizá diferentes a como habías imaginado. Tu cuerpo acaba de hacer algo épico, magnífico, y eso deja una serie de secuelas que por fortuna son temporales pero que es importante que conozcas.

A nivel físico, ¿qué podemos esperar?

  • Cansancio. Después del parto estarás agotada, pero tu cuerpo estará muy alerta, ¡debe cuidar a un recién nacido! Los días siguientes serán igualmente abrumadores pues la atención que requerirá tu bebé será continua.
  • Subida de la leche. Ya sabes que al principio tendrás el maravilloso calostro y a partir del segundo o tercer día se dará la subida de la leche. Tus pechos se llenarán de manera espectacular.
  • Puntos. Si te han realizado una episiotomía estarás incómoda, te costará sentarte e incluso moverte bien. No te preocupes, en unos días al ir secándose notarás alivio. Si te han practicado una cesárea las molestias serán mayores. Sigue los consejos de tu matrona y pide toda la ayuda que necesites para superar esos primeros días.
  • Sangrados vaginales, también llamados loquios. Este sangrado puede durar entre 6 y 8 semanas después del parto. Siempre deberás usar compresas especiales y nunca tampones. Es un proceso fisiológico natural mediante el cual el cuerpo expulsa los restos de placenta y demás tejidos que se forman en el útero durante el embarazo. Podrás llevar una higiene normal, ducharte diariamente, pero no se recomiendan los baños de inmersión para evitar posibles infecciones.
  • Hemorroides. Algunas mujeres ya las sufren durante el embarazo y los esfuerzos del parto las empeoran. Para mejorarlas puedes lavar la zona con agua fría o utilizar pomadas específicas, consúltalo con tu médico o tu matrona.
  • Estreñimiento. Después del parto puede que a tu intestino le cueste recuperar su ritmo normal. Puedes ayudarle tomando mucha agua, alimentos ricos en fibra y en cuanto te sea posible, sal a caminar con tu bebé.

¿Y a nivel emocional?

Fruto del vaivén hormonal en combinación con el cansancio y, en ocasiones, la falta de apoyo o las posibles complicaciones con la lactancia, la recién estrenada mamá puede sentir un cocktail de emociones difícil de explicar.

A las mujeres se les vende una maternidad perfecta, donde todo es felicidad y nada es difícil y a veces el golpe con la realidad es duro. Los primeros días son difíciles: un recién nacido necesita muchas atenciones, con lo que el agotamiento es el primer escollo a superar. Si añadimos que físicamente no estarás en tu mejor momento es absolutamente normal que puedas sentirte desbordada e incluso triste. ¡Pero tranquila! Son situaciones normales que con el incondicional apoyo de tu pareja, tu familia y tus amigos podrás superar.

¡Pide ayuda! Es normal no poder con todo, las personas que te quieren estarán encantadas de echarte una mano. Busca apoyo en otras madres, encontrarás un unión muy especial con ellas, sentirse comprendida es un bálsamo muy necesario en estos momentos. No te cuestiones, tu objetivo principal es el bienestar de tu bebé. A partir de ahora te tocará tomar muchas decisiones, algunas serán más acertadas que otras, pero todas ellas tendrán la mejor intención.