Desde el inicio del embarazo los numerosos cambios que se producen en nuestro cuerpo pueden ocasionar diferentes molestias o incluso dolor en la zona púbica, en las ingles. Por supuesto, cada mujer lo vivirá de una manera diferente, en función de sus circunstancias personales.

¿Qué cambios producen el dolor en las ingles?

  • Cambios físicos. A medida que los meses pasan las paredes abdominales se irán distendiendo para albergar al feto.
  • Cambios posturales. Con el aumento de volumen se van produciendo adaptaciones de la postura, no siempre correctas, que pueden traer consecuencias negativas. Así, es habitual el dolor en la zona pélvica, en la ingle o incluso en el glúteo con irradiación a la pierna.
  • Cambios hormonales. Durante el embarazo la presencia de la hormona relaxina se incrementa de modo notable para favorecer la distensión de articulaciones y ligamentos. Pero esta laxitud puede ser molesta o dolorosa. De hecho si la laxitud es muy grande en la zona pélvica puede llegar a provocar (en algunos casos) una disfución de la sínfisis púbica. Si el dolor persiste o aumenta lo mejor siempre es consultar con tu médico o matrona.

¿Hay algún tratamiento o medida preventiva?

  • Hacer ejercicio de modo habitual siempre que tu médico no te indique lo contrario. Es muy recomendable la natación.
  • Reeducación postural. Procura, cuando estés sentada apoyar correctamente la espalda.
  • Evita cargar peso o realizar movimientos bruscos, es mejor ir más despacio y más segura.
  • Evita permanecer mucho tiempo en la misma posición.
  • Practica ejercicios de Kegel para fortalecer la zona pélvica.

Y no olvides consultar con un fisioterapeuta especializado quien seguro podrá ofrecerte un amplio abanico de técnicas que te ayudarán a sentirte mucho mejor.