Errores a la hora de cuidar el suelo pélvico

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En general, cualquier deportista podría decirte que la cantidad de entrenamiento no es importante por sí sola. Obviamente, es un punto esencial, pero si no va acompañado de otros, puede ser más contraproducente que beneficioso. E igual que ocurre en el entrenamiento y en la práctica deportiva, ocurre con el cuidado del suelo pélvico.

Al fin y al cabo, estamos hablando de cuestiones similares. Fortalecer el suelo pélvico no deja de ser la práctica de un ejercicio destinado a una zona en concreto y, como tal, es importante no incurrir en ciertos errores que pueden lastrar de forma definitiva nuestra progresión. En la mayoría de las ocasiones, estas deficiencias en el entrenamiento coinciden con las que cualquiera podría tener. Por eso, analizaremos estos errores y veremos cómo mejorar en el caso concreto del cuidado del suelo pélvico.

Errores frecuentes a la hora de fortalecer el suelo pélvico

  • Uno de los errores más repetidos en el proceso de cualquier rutina de entrenamiento es identificar incorrectamente la musculatura a trabajar. En el caso que nos ocupa, muchas mujeres tienden a tensar la zona de los abdominales, los glúteos o las piernas. Sin embargo, es necesario que todos estos grupos musculares permanezcan relajados si queremos que la contracción del suelo pélvico sea eficaz y efectiva. De no hacerlo, el ejercicio puede llegar a ser perjudicial. Es posible que el resultado de todas esas tensiones sea un exceso de presión en los músculos que queremos potenciar
  • Otro de los fallos clásicos que se repiten en las rutinas de entrenamiento es la no alternancia en el tipo de trabajo. Los músculos del suelo pélvico están compuestos por fibras lentas y fibras rápidas. Cada una debe ser ejercitada de una manera diferente; por lo que es aconsejable intercalar pequeñas contracciones y relajaciones, con esfuerzos mayores durante intervalos de tiempo más amplios.
  • Muchas veces no ajustamos nuestra actividad física a nuestras condiciones reales. A veces nos quedamos cortos de ejercicio y entonces el entrenamiento no provoca mejora; pero en otras ocasiones nos pasamos y la fatiga nos impide llegar al punto óptimo. Si hablamos de cuidado de suelo pélvico, lo que ocurre es que resulta complicado conocer nuestro “estado de forma”. Por esa razón, es fundamental prestar mucha atención a las sensaciones durante la rutina. Recuerda que nunca debes llegar a sentir dolor, y que poco a poco podrás ir aumentando la dificultad de tus sesiones.

¡Así que mucho ánimo! Y sobre todo, no te rindas. Recuerda que la relajación es esencial y que los descansos son necesarios para que los músculos puedan mejorar su estado anterior al entrenamiento. Pero sé constante y persevera. Los resultados tardarán en notarse, pero lo agradecerás.

2017-10-25T07:13:11+00:00 25 octubre, 2017|Categorías: Salud|Etiquetas: , , |0 Comentarios

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