Una nueva forma de amor

Hace justo una semana fue 14 de febrero, San Valentín. Un día que a muchos no nos entusiasma pero que no viene mal para homenajear a aquellos a los que amamos y que nos aman y, por qué no, para ensalzar el amor como el gran motor de nuestras vidas, ahora quizá, con más motivo, en estos tiempos tan difíciles que estamos viviendo.

San Valentín como mamá de dos

A pesar de ser escéptica como la que más, ha sido una fecha especial. El año anterior justo por estos días conocí la carita de Bebé a través de una ecografía 4D, ¡el momento estaba cerca! Este año ha sido mi primer San Valentín como mamá de dos, con Bebé hecho ya todo un bichillo, con nuestra familia completa con su presencia y nuestra casa llena de sus risas. Había muchas razones para celebrar el día del amor: me siento afortunada por tener el corazón lleno con el amor de mis dos niños, un amor que no se divide sino que se multiplica hasta el infinito. Plena con el amor de mi familia de cuatro, que ahora siento completa.

Amor y lactancia

Más aún, éste era un día para celebrar el descubrimiento de una nueva clase de amor: el que fluye a través de la lactancia. Llevo casi diez meses dando y recibiendo amor a través del pecho, hundiéndome en esos ojos oceánicos que tiene Bebé, enamorándonos más y más cada vez que nos fundimos en uno.

Me lo había perdido en la primera ocasión y ahora no dejo de asombrarme de la profundidad e intensidad del sentimiento. Ese mirarse y reconocerse en el otro, célula a célula, esas horas infinitas sin poder apartar la vista, reflejándonos el uno en la pupila del otro, decirse tantas cosas sin necesidad de hablar, entregarse al torrente de oxitocina, dejarse adueñar de la paz del amamantamiento… Y, ahora que va creciendo, también las caricias, la risa por la que se escapa la leche, la búsqueda ansiosa del pecho, la exploración de mi cara al tiempo que mama.

El puerperio

Las dificultades del puerperio, los contratiempos de la vida cotidiana, la continúa prisa en la que vivimos… todo queda a un lado. Son momentos en los que se para el mundo. Bebé y yo, unidos como cuando estaba en mi vientre, amándonos ajenos a todo lo demás.

Que se quede quieto el mundo y no se mueva porque quiero vivir este amor para siempre. Como decía Lope de Vega: esto es AMOR y el que lo probó, lo sabe.

Por Mamá (contra) corriente

2017-06-12T18:05:27+00:00 21 febrero, 2013|Categorías: LACTANCIA, Primeros meses|Etiquetas: , |0 Comentarios

Déjanos un comentario