Por Mamá Sin Complejos

Solo ha hecho falta la mitad de un siglo para estropear un acto que lleva con nosotros, los mamíferos, desde el principio de los tiempos: la lactancia. Medio siglo de fórmulas supuestamente mágicas que juraban y perjuraban, juran y perjuran que son maravillosas, estupendas, que sustituyen la leche materna, que se parecen a ella, que dan libertad a la mujer, que solucionan todos los problemas.

Y unas cuántas generaciones de mujeres se vieron envueltas en aquella vorágine industrial donde el alimento más sano y natural fue sustituido por productos inventados por esta humanidad que se cree con poder para todo.

Lactancia materna vs. lactancia artificial

De repente muchas madres pensaron que aquellas recetas mágicas, elaboradas en fríos laboratorios, eran mejores que el alimento que sus cuerpos sabiamente producían. Y empezó una época, la de madres que daban a sus hijos la leche de sus pechos frente a las que daban biberón con leche de fórmula. Pasaron los años y nos dimos de bruces con la vida 2.0 y antes de darnos cuenta había una batalla campal en la red: las de la teta contra las del biberón.

He oído, visto, leído auténticas barbaridades tanto de unos como de otros, y no creo que esas posturas ayuden a nadie, mucho menos a nuestros niños.

Un día me convertí en madre y sin saber mucho de qué iba esto de la teta, decidí que quería dar lactancia materna en exclusiva a mi hijo. Descubrí un mundo nuevo, la maravilla que implica alimentar a un hijo con tus pechos, descubrí lo perfecto y sabio que es el cuerpo de una mujer. Años después, supe que quería ayudar a otras mujeres a conseguir eso que yo tuve. Y aquí estoy, formándome para ser asesora de lactancia. Cada día me maravillo más cuando estudio, cuando acudo a los grupos y veo a las mamás preguntando sus dudas, exponiendo sus problemas, buscando soluciones, buscando apoyo.

La lactancia no es una batalla

Pero no veo ese enfrentamiento del que he hablado al principio, no veo batallas campales, veo respeto, veo calma. No veo mujeres radicales que se rasguen las vestiduras porque otras confiesen que suplementan a su hijo con un par de biberones porque así se lo ha dicho su pediatra. Lo que veo son mujeres que con mucha paciencia y entusiasmo, las asesoras de lactancia, explican cómo suplementar, si así hace falta, con la propia leche materna. Veo a estas asesoras solventar dudas, dar confianza, solucionar problemas.

Por desgracia sigue habiendo por ahí pequeños grupos que no tratan excesivamente bien a mujeres que acuden con biberones a sus espaldas y una larga lista de problemáticas o de malos consejos. El pasado mes de agosto, cuando se celebró la Semana de la Lactancia Materna (menos en España), en la blogosfera quedó claro que muchas mujeres se sintieron menospreciadas por el trato recibido cuando confesaban que habían acudido a la lactancia artificial porque sospechaban que la lactancia materna no iba bien, o porque habían recibido presiones de su ambiente, o porque el pediatra y/o enfermera así se lo habían pautado.

Des-radicalización de la lactancia

El fin de las asociaciones ligadas a la lactancia, mujeres y madres implicadas en esta tarea, profesionales decididos a promover la lactancia materna, es un fin humano, vacío de segundas intenciones o intereses. Muchas veces creemos que hacemos las cosas bien porque nuestras intenciones son buenas, pero no nos damos cuenta de cómo nos perciben los demás. Creo que a día de hoy estamos lejos de posturas radicales que hasta no hace mucho hemos podido ver. El trabajo de todas aquellas personas implicadas e involucradas en lograr que la lactancia materna triunfe va enfocado a conseguir que las futuras madres y madres recientes no tengan recelo en acudir a nosotras cuando surja un problema.

La des-radicalización de la lactancia o la percepción de una postura no radical es el camino para conseguir una normalización, para acercar a más mujeres y familias las bondades de la lactancia materna. De este modo si cualquier dificultad surgiera tendrán la confianza para pedir ayuda, la motivación suficiente para superar el bache y sus bebés podrán seguir lactando.