Laura Fuentes, autora de Diario de una madre ingeniera

A día de hoy llevo 3 meses de lactancia materna exclusiva con mellizos, pero no ha sido (ni es) nada fácil.

Decidí que daría lactancia materna exclusiva y a demanda a mis mellizos en el momento en el que me enteré de su existencia en la primera ecografía del embarazo. Mi lactancia materna anterior fue muy bien y quería repetirla con ellos.

Sabía, por cosas que había leído y por experiencias de gente cercana, que la lactancia materna con dos bebés no tenía nada que ver con la lactancia materna de un único bebé. Pero ya que la leche materna es lo mejor para ellos, como mínimo, quería intentarlo.

Mi objetivo: lactancia materna exclusiva con mellizos

Antes de dar a luz ya iba con la mente abierta. Intentaría darles el pecho a los dos. Pero si por cualquier motivo me era imposible, acudiría a la leche de fórmula sin sentirme mal por ello.

Siempre he defendido que una madre ha de estar bien para poder cuidar bien de sus hijos. La prioridad es que los bebés reciban alimento (el que sea) en un ambiente relajado y lleno de amor. Y si eso tenía que ser con biberones de por medio, estaba dispuesta a ello.

Reparto de tareas en casa con familia numerosa

Por otro lado, la organización con la llegada de los mellizos me asustaba bastante. Mi hijo mayor tenía dos años y medio cuando nacieron sus hermanos y estaba en plena explosión de los terribles dos años.

Mi pareja y yo decidimos que lo mejor sería que él se ocupase gran parte del tiempo del mayor y yo de los bebés. Así el mayor tendría siempre atención de alguno de los dos.

A raíz de ese trato, las noches con los bebés son solo mías. Y papá se levanta cuando el mayor decide. Aunque parezca mal negocio, algún día me he levantado a las 9 de la mañana mientras que ellos dos llevaban en pie casi dos horas. Unos días gano y otros pierdo, como en todo.

Otra de las cosas en la que intentamos no fallar es que cada día yo tenga mi ratito exclusivo con el mayor. Es muy sano que él vea que sigo ahí para hacer locuras juntos. Y gracias a eso, al menos de momento, no hemos detectado celos hacia sus hermanos.

Los problemas de la lactancia materna a demanda

Pero que los bebés tomen pecho a demanda complica aún más las cosas. En ocasiones alguno llora porque uno quiere pecho pero el otro quiere meneíto de pie. Y si estoy sola poco puedo hacer. Hay ocasiones en las que no sé qué pasa, pero todo se desmorona y pierdo el control de la situación. Y sí, alguna vez me he echado a llorar de pura desesperación.

No me he planteado darles biberón, como mucha gente me ha sugerido, porque la lactancia materna es dura. Es así. Y tomé esta decisión con todos los peros habidos y por haber. En una situación como esta lo que una madre necesita es apoyo.

Mis bebés están creciendo perfectamente y tengo mucha leche. A través de las redes sociales me llegan historias de madres que por problemas médicos no pudieron dar el pecho a sus gemelos o mellizos y me animan a que siga adelante por ellas. Pensar que otra madre daría lo que fuera por estar en mi lugar me fortalece para continuar.

Mi decisión, mi recompensa

Estoy muy feliz con la lactancia materna exclusiva y a demanda de mis bebés, pero eso no quita que esté siendo muy duro. Aun así, es una experiencia que recomiendo. Pero hay que ser consciente que el tiempo para una misma desaparece prácticamente.

Pero, ¿qué son unos meses a cambio de todos los beneficios que les voy a aportar a mis hijos? Algún día volveré a ser yo misma y volveré a tener tiempo para ducharme, maquillarme y salir a cenar con amigas. De momento el tiempo pasa rápido y mis bebés nunca volverán a ser cómo son ahora mismo.

Mi intención es continuar viviendo plenamente esta lactancia materna loca, exclusiva y a demanda con mis mellizos.