El lavado de manos, según afirman los profesionales sanitarios, es la primera medida de prevención contra muchas de las enfermedades habituales a las que se pueden enfrentar nuestros hijos: resfriados, gripes o gastroenteritis, entre otras. Es una medida sencilla que los pediatras recomiendan dada su efectividad. Todos estamos de acuerdo que lo mejor para combatir cualquier enfermedad es prevenirla.

Inculcar el hábito del lavado de manos en los más pequeños

Desde muy pequeñitos es un hábito que debemos inculcarles, igual que la higiene dental por ejemplo. Siendo bebés será necesario que lo hagamos nosotros. Cuando llegamos de la calle (seguro que algún adulto ha podido tocar a tu chiquitín), tras la visita al pediatra, si hay alguien enfermo en casa… Tened en cuenta que nuestros bebés se llevan las manos a la boca continuamente, la mejor vía para que los gérmenes entren en su pequeño organismo. Una buena higiene impedirá que los virus y bacterias campen a sus anchas.

A medida que vayan ganando autonomía deberán ser ellos quienes asuman este ritual a diario. Puedes plantearlo como un juego, además el agua siempre les resulta divertida. Pónselo fácil, un escalón junto al lavabo y asearse como papá y mamá le hará sentirse muy mayor; fomentarás su autoestima, una gran recompensa. Enséñale cómo debe lavarse, siempre haciéndolo tú con él o ella; ya sabes que el ejemplo es la mejor de las enseñanzas: frotar con jabón la palma y el dorso de la mano, entre los dedos, insistir en la uñitas (el cole, el parque y los muchos juegos por el suelo dejan muchos restos en esta zona más difícil de limpiar) y si las ves más sucias de lo normal, repetir el proceso.

El lavado de manos se recomienda hacer siempre al llegar a casa y antes de comer. También si se han utilizado pinturas, plastilina o similar para jugar. De igual manera, después de ir al baño o si hay alguien enfermo en casa. Nosotros, como adultos, seguramente tendremos que ampliar la lista 😉

También fuera de casa

Y no olvides una buena higiene de manos si estás fuera de casa, las toallitas húmedas o los geles desinfectantes para cuando son más mayorcitos, pueden ayudarte en más de una ocasión.

Tal es la importancia de este simple gesto que el 15 de octubre se celebra el Día Mundial del Lavado de Manos. Vamos a concienciarnos de su verdadera importancia y a inculcar a nuestros hijos este hábito desde temprana edad.