Niños con síndrome de Down, desterrando mitos

En ocasiones, los prejuicios y las presunciones dadas por la sociedad nos conducen a error. Incluso puede suceder que la ignorancia y la influencia social se conviertan en motivos de segregación. Es el caso, aunque por suerte cada vez en menor medida, de las personas con síndrome de Down. Aunque ya existen iniciativas importantes que se mueven en este sentido, aún nos queda mucho por avanzar.

¿Qué es el síndrome de Down?

Se trata de una anomalía genética consecuencia de la trisomía del cromosoma 21. Las características diferenciales más importantes son:

  • Anomalías en la formación interna que pueden traducirse en problemas cardíacos, digestivos, respiratorios y visuales.
  • Aspecto físico marcado por un rostro plano, consecuencia de una raíz nasal deprimida y de la hipoplasia maxilar. Son comunes los ojos achinados caracterizados por los pliegues de la piel en los párpados. Sus dedos suelen ser más cortos de lo habitual, especialmente los meñiques. Y su musculatura no está del todo desarrollada.
  • Discapacidades mentales de distinto grado que dificultan en mayor o menor medida el aprendizaje.

Por todo ello, es esencial el acceso adecuado a la atención de su salud, así como el apoyo en la educación; de manera que pueda suponer un impulso para el desarrollo de la persona. Sin embargo, son muchos los mitos falsos que circulan sobre las personas que sufren esta anomalía. Vamos a desmontar varias de estas creencias.

Mitos sobre el síndrome de Down

  • La mayoría de los niños con síndrome de Down tienen padres de una edad demasiado avanzada. A pesar de que sí es cierto que la incidencia de este tipo de embarazos es mayor conforme aumenta la edad de los padres, no es verdad que la mayoría de ellos sean hijos de mujeres mayores de 35 años.
  • Las personas con síndrome de Down tienen una esperanza de vida reducida. Pese a que hace años esta afirmación era acertada, hoy en día los problemas de salud de los niños con esta anomalía son perfectamente tratables. Por lo tanto, actualmente gozan de una esperanza de vida similar a la de cualquier otra persona.
  • Se trata de una anomalía hereditaria. De manera general, no es cierto. Solo en un tipo especial y poco frecuente de síndrome de Down, fruto de la translocación de un cromosoma 21, en lugar de su trisomía, puede darse esta situación.
  • Las personas con síndrome de Down necesitan cuidados de por vida. Son perfectamente independientes a nivel individual y social, por lo que pueden llegar a realizar cualquier actividad sin necesidad de ayuda o supervisión. Esto incluye la actividad laboral y la participación en cualquier actividad colectiva.
  • Necesitan una vía de educación especial. Pese a que sí que existe una discapacidad mental asociada, esta suele ser entre leve y moderada. Por lo tanto, la mayoría de los niños en esta situación son capaces de seguir un curso académico normal. Puede ser necesaria, y en todo caso será beneficiosa, una atención extra; aunque solo en casos concretos será imprescindible seguir un curso específico.
  • Todos son semejantes; o están muy felices o son agresivos. No son iguales ni en términos de personalidad, ni físicos, ni a nivel intelectual; no existe ningún patrón de conducta asociado a las personas con síndrome de Down. Su personalidad y sus grados de felicidad, tristeza o agresividad dependerán de lo mismo que en el resto de personas.
2017-09-12T09:20:00+00:00 12 septiembre, 2017|Categorías: Padres y crianza|Etiquetas: , |0 Comentarios

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