Cambios en la vida de pareja con la maternidad

La llegada de un bebé a la vida de una pareja es un momento de máxima felicidad donde mujer y hombre se convierten en mamá y papá, roles nuevos que dan lugar a vidas nuevas. Cuando una pareja se plantea un embarazo lo hace con toda la ilusión que proporciona el amor que se profesan. Y ese amor es el que genera el anhelo de dar vida, para seguir amando.

No todo es color de rosa

El embarazo trae una serie de cambios que, a veces, no son vividos conjuntamente por la pareja: cambios hormonales, físicos, sociales, laborales. Durante los meses de gestación va cambiando poco a poco no sólo la mujer, que evoluciona interna y externamente para convertirse en madre, sino también el entorno que le rodea. Y, en ese momento de cambio, –y cierta locura- es importante que el hombre se perciba a sí mismo como futuro padre y se esfuerce por acompañar y comprender la evolución de su pareja.

Si esa evolución durante la gestación se lleva a cabo de manera conjunta, el hombre podrá asumir de una manera mucho más placentera y saludable su rol de padre. No debemos olvidar que, en el caso de las mujeres, nuestro cuerpo se prepara, durante el embarazo, pero también lo hace nuestra mente. Las hormonas, esas grandes compañeras en el viaje hacia la maternidad, van allanando el camino y enseñándonos lo que significa el amor de madre.

Preparación para la paternidad

Pero nuestras parejas no cuentan con esa valiosa ayuda, con lo que, en ocasiones, su preparación para la paternidad puede ser más un acto de fe o de puro amor hacia nosotras.

Sea como sea, el nacimiento de un hijo supone un punto de inflexión en la vida de toda pareja, un momento de felicidad plena y un momento de cambio. A partir de entonces, la mujer entra en un universo totalmente aparte: el puerperio, donde, a veces, el padre no está invitado o ni siquiera sabe cómo entrar en él.

Pero el puerperio es una etapa delicada donde el hombre, el padre, la pareja, es pieza fundamental para el bienestar de la recién estrenada madre. Esa etapa de cambio que culmina con el renacimiento de la mujer se acompaña de la lactancia, noches sin dormir y todos los añadidos con los que un bebé viene debajo del brazo.

Y todo ello, repercute en la pareja: se acabaron los días tranquilos, los planes anticipados, ver una película seguida, dormir del tirón, conversar y compartir… Pero todo eso se cambia por un complemento perfecto: vuestro bebé. Traer un hijo al mundo también nos hace dar un paso de gigante en la evolución personal de cada miembro y, por supuesto, en nuestra evolución como pareja. Todo cambia, ¡es un hecho! Pero queremos creer que para mejor 😉

¿Cómo repercutió la llegada de tu bebé en tu relación de pareja?

2017-04-25T08:16:32+00:00 febrero 25th, 2013|Categories: Embarazo, POSTPARTO|Tags: , , |Sin comentarios

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