Las tomas nocturnas son siempre importantes en los primeros meses del bebé, ya sean alimentados con lactancia materna o artificial. Necesitan comer cada pocas horas pues su estómago es muy pequeño. Así, se mantienen correctamente hidratados y se evitan hipoglucemias. Aunque sí es cierto que las digestiones de los bebés alimentados con lactancia artificial son algo más lentas que las de los bebés alimentados a leche materna. Por tanto no deben hacerse comparaciones.

La base fisiológica de las tomas nocturnas

Algunos bebés aguantan de manera natural varias horas sin tener hambre, pero lo habitual es que sí la sientan. En ese caso hay que alimentarles, no se trata de que “aguanten sin comer” para habituarles a tener horarios.

Sobre todo si has optado por la lactancia materna, hay una base fisiológica muy importante detrás de las tomas nocturnas. La prolactina es la hormona que estimula la secreción de la leche materna  y es por la noche cuando tiene su máxima producción. Si el bebé estimula el pecho nos asegura una producción adecuada. Si por el contrario el bebé no succiona por la noche, la producción será menor. Y, no sólo eso, sino que la prolactina también tiene un efecto relajante en la madre y en el bebé que ayudará a conciliar el sueño.

Por otro lado la composición de la leche materna cambia del día a la noche. Por la noche es rica en tryptophano, un aminoácido responsable de la regulación del sueño. Esto significa que el bebé dormirá mejor gracias a las tomas que haga de noche.

Es importante tener en cuenta que el término a demanda empleado en la lactancia materna se aplica por el día y también por la noche. Aquí, más que nunca, es necesario aplicar el consejo de olvidarse del reloj.

¿Conocías la importancia de las tomas nocturnas?